
Tijuana.- El cierre de año ha sido especialmente nostálgico para los pocos migrantes y personas desplazadas que permanecen en los albergues de Tijuana, una ciudad históricamente marcada por el tránsito migratorio.
José María García Lara, director del Movimiento Juventud 2000, resaltó que las restricciones al asilo en Estados Unidos y la imposibilidad de regresar a sus lugares de origen han profundizado el sentimiento de incertidumbre y desarraigo.
Explicó que la afluencia migrante este año ha disminuido drásticamente: “La poca gente que tenemos aquí en el albergue refleja la política actual del vecino país del norte; hoy solamente atendemos a 15 personas”.
El activista recordó que en años anteriores la situación era muy distinta para los espacios de atención humanitaria, ya que, en su albergue, desde 2016 a 2024 llegaron a atender un promedio de 150, 180 o hasta más de 200 migrantes.
A pesar de la baja afluencia, García Lara subrayó que el ambiente en los albergues es emocionalmente más pesado. “Este cierre de año 2025 ha sido lleno de nostalgia, por todo lo que significa para ellos estar lejos de su familia en fechas de reconciliación y amor”, expresó.
Las personas atendidas, dijo, cargan historias de violencia, desplazamiento y pérdida que se intensifican en temporada decembrina y “se siente esa nostalgia muy fuerte en las personas que se encuentran en el albergue”.
Sobre el futuro inmediato, advirtió que el panorama no es alentador, pues consideró que “los tiempos han cambiado radicalmente con el actual gobierno estadounidense y hasta quienes pueden entrar de forma regular deben ser muy cuidadosos”.
“El endurecimiento de la vigilancia fronteriza ha obligado a muchos migrantes a asumir mayores riesgos, cada día es más difícil, tienen que irse a lugares más lejanos donde corren el riesgo de perder la vida o quedar secuestrados”, alertó.
Pese a las adversidades, destacó que a las organizaciones civiles “nos toca seguir ayudando, con baja afluencia, pero con la misma intención de siempre” y reiteró que los albergues siguen siendo un refugio indispensable para una población altamente vulnerable.
ANP.



