
La mayoría niñas y adolescentes en reporte de febrero de violencia contra mujeres de una de las violencias de género más extremas.
Por Antonio Heras
MEXICALI, BC.- Dos niñas fueron víctimas del delito de trata de personas en Baja California durante los dos primeros meses de 2026.
En ese período se registraron ocho casos contra mujeres que la ubica en el tercer peldaño a nivel nacional por las denuncias presentadas en el organismo de procuración de justicia.
Es uno de los delitos más vergonzantes señala la Oficina de Naciones Unidas en Drogas y Delincuencia (UNODC), mientras que para la investigadora Fabiola Teresa Vargas la trata de personas es de las violencias de género más extremas y de explotación humana por lo que se considera la esclavitud del siglo XXI.
En México, en primer lugar de denuncias se encuentra Quintana Roo con 64 casos, Estado de México con nueve, Baja California con ocho y Chihuahua y Coahuila con cinco denuncias cada una.
En la medición de denuncias por cada 100 mil mujeres, Baja California ocupa el segundo lugar con 0.39 por ciento.
Las víctimas reportadas además de las dos niñas, son cuatro adolescentes, una adulta y otra más de la cual la Fiscalía General del Estado no especificó la edad.
Baja California, una entidad con alerta por violencia en razón de género desde 2021, instrumentó varias acciones para combatir delitos cuyas víctimas son mujeres, incluidas la Comisión Interinstitucional contra la Trata de Personas del gobierno estatal y la Unidad de Investigación Especializada contra la Trata de Personas de la Fiscalía General del Estado.
Autora de «La trata de personas, dilema de la frontera Norte de México: un análisis de
Política Pública en Baja California, desde los Derechos Humanos y el Género», la doctora Vargas Valencia señala que es un fenómeno social mucho más amplio y complejo que la connotación de prostitucion pues «se circunscribe al modelo capitalista neoliberal, postindustrial».
Se refiere al rapto o secuestro y traslado para la prostitución obligada, la indigencia
forzada, la explotación laboral y sexual, matrimonios obligados, el traslado y venta
obligada de estupefacientes, la extracción de órganos, entre otros.
En Baja California se entretejen la migración laboral, en la búsqueda de mejores condiciones de vida, y su calidad de zonas prestadoras de servicios dirigidos al turismo local e internacional y la industria maquiladora, sobre todo en Tijuana, así como la cultura de la sexualidad
occidentalizada que refuerza y vigoriza las desigualdades entre los géneros y todo
aquel sector de la población que es excluyente del poder que detenta la masculinidad:
la infancia, la niñez, la juventud, la tercera edad, y la diversidad sexual.
Datos de la UNODC advierten que son mujeres dos terceras partes de las víctimas de la trata de personas en el mundo, la mayoría jóvenes «engañadas con falsas promesas de empleo y después violadas, drogadas, encerradas, golpeadas o amenazadas con actos de violencia», o a quienes se les imponen deudas, se les despojan de sus documentos o caen en chantajes.
Si bien la forma más conocida de trata de personas es la explotación sexual, cientos de miles de víctimas también son objeto de trata con fines de trabajo forzoso, servidumbre doméstica, mendicidad infantil o extracción de órganos, apunta el estudio «La trata de personas: compraventa de seres humanos» de esa oficina de Naciones Unidas.



