
TIJUANA.- Con banderas, aplausos y lágrimas, un grupo de venezolanos que radican en Tijuana se reunió en la glorieta a Cuauhtémoc para celebrar la detención del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, un hecho que consideran histórico tras décadas de crisis y represión.
La concentración, integrada por alrededor de 30 personas, se convirtió en un acto simbólico de desahogo y esperanza.
Muchos siguieron los acontecimientos la noche del 2 de enero a través de redes sociales y llamadas telefónicas con familiares que permanecen en su país.
“Fueron 25 años de lucha. Marchas, protestas, denuncias, redes sociales… hicimos de todo, pero no podíamos avanzar porque ellos controlaban todo el ‘aparatejo’ del gobierno”, relató Neury Morán, odontólogo venezolano que emigró a Tijuana hace nueve años.
Morán aseguró que la intervención del gobierno de Estados Unidos fue determinante para poner fin al régimen.
“No hay un día más feliz que cuando te quitan a un dictador. A Maduro se le ofreció salir con condiciones y decidió no hacerlo. Lo que hoy ocurre es consecuencia de su propia brutalidad”, expresó.
El profesionista explicó que llegó a esta frontera por recomendación de un amigo residente en San Diego, quien le habló de las oportunidades laborales en el sector dental en Tijuana, ciudad que hoy considera su segundo hogar.
Luis Aguirre, otro de los asistentes, afirmó que su salida de Venezuela fue forzada por la falta de oportunidades.
Al enterarse de la detención, dijo, experimentó sentimientos encontrados.
“Fue una mezcla de emociones: reír, llorar, gritar, miedo. Tenemos familia allá. Vivimos momentos de zozobra y también una calma tensa”, narró.
La manifestación tuvo un tono familiar. Aguirre acudió con sus dos hijas pequeñas; una de ellas ondeaba la bandera venezolana como capa mientras corría alrededor del monumento, en medio de gritos de celebración.
Entre los presentes también estuvo Yolanda Flores, adulta mayor que llegó a México en 2016, durante el periodo más crítico de la crisis venezolana.
Su hija la trajo a Tijuana para recibir atención médica, ya que padecía múltiples enfermedades, incluido cáncer.
“En Venezuela no había comida ni medicinas. Yo estaba muy enferma. Mi hija me trajo y aquí me dijeron que no regresaría. Gracias a eso hoy estoy viva”, relató.
Los venezolanos coincidieron en que la detención de Maduro representa una nueva esperanza para su país y para millones de migrantes que, como ellos, se vieron obligados a abandonar su tierra para sobrevivir.



