EDITORIAL/ ICE, la agencia federal de control y exterminio en Estados Unidos

Tijuana.- El ICE es una de las agencias del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), creado en Estados Unidos en 2002, tras los atentados del 11 de septiembre.

El DHS comenzó a actuar contra extranjeros, incluso si no estaban relacionados con el terrorismo. En 2003, se creó la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) junto con el ICE. La CBP controla las fronteras, mientras que el ICE opera en el interior del país.

Desde entonces, el ICE se ha visto afectado por denuncias de abusos y violaciones. Estas se intensificaron durante la administración Obama, con el programa «Comunidades Seguras» de 2008. Este controvertido programa permitió a los agentes de policía actuar como agentes de inmigración, identificando a personas para su deportación y enviándolas a custodia del ICE.

El centro adquirió mayor notoriedad durante la administración Trump, con la política de «Tolerancia Cero», que provocó un aumento de las detenciones y deportaciones, incluyendo separaciones familiares.

Aunque las críticas a la administración Trump son comunes, el ICE no es una creación exclusiva de los republicanos. Su fundación se originó gracias al apoyo bipartidista durante la administración de George W. Bush y con el voto de demócratas como Joe Biden, Barack Obama y Hillary Clinton.

Al ver imágenes de los conflictos en California y ahora en Minneapolis, uno podría preguntarse: ¿cómo logra el ICE localizar lugares de trabajo, trabajadores y activistas políticos? Este es otro punto poco discutido sobre el ICE: su conexión con los servicios de minería de datos de Palantir Technologies.

Informes de investigación muestran que esta agencia mantiene fuertes vínculos con el ejército israelí, lo que refleja los profundos vínculos entre el DHS y el sionismo, que utiliza tecnologías avanzadas para exterminar a los palestinos en Palestina.

Esto deja claro que el conflicto va más allá del fenómeno migratorio. Es una sádica lucha racial y de clases. Aunque es prematuro predecir el impacto que las protestas en California y lo sucedido en Minneapolis tendrán en las políticas sociales y laborales de Estados Unidos, algo es cierto: revelan una ola de insatisfacción.

ANP.