EDITORIAL. El crimen quiere ganar terreno

Pero las fuerzas especiales cierran la pinza en Tecate

El crimen organizado insiste en medir fuerzas con el Estado, ocupar territorios y desafiar a las autoridades.

Sin embargo, los hechos ocurridos el pasado fin de semana en Tecate envían un mensaje claro: cuando hay coordinación, inteligencia y decisión política, la respuesta institucional puede ser contundente.

El operativo de alto impacto desplegado en un camino vecinal del Rancho El Cuchumá, en la zona serrana del municipio, evidenció que una célula del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) buscaba establecer presencia operativa en un punto estratégico, justo en la franja limítrofe entre México y Estados Unidos. No es casualidad: Tecate es paso, conexión y corredor.

Durante labores de patrullaje preventivo, elementos de la Fuerza Estatal de Seguridad Ciudadana (FESC) fueron atacados con armas de fuego. La reacción fue inmediata, conforme a los protocolos, y activó un cerco interinstitucional que, a diferencia de otros episodios del pasado, sí funcionó.

El despliegue conjunto de DEFENSA, Guardia Nacional, SSPC federal, Agencia Estatal de Investigación y la Policía Municipal de Tecate cerró la pinza contra el grupo armado.

El saldo es relevante: siete presuntos integrantes del CJNG detenidos y el aseguramiento de un arsenal, luego de un enfrentamiento y persecución en terreno complicado.

Seis de los implicados fueron capturados en el lugar. El séptimo intentó escapar cruzando hacia territorio estadounidense, apostando —como suele ocurrir— a la frontera como tabla de salvación. No lo logró.

La coordinación binacional rindió frutos y permitió que autoridades del vecino país concretaran su detención, confirmando que la cooperación internacional ya no es discurso, sino acción operativa.

Este episodio deja varias lecturas. La primera: el crimen organizado sigue intentando ganar terreno en Baja California, especialmente en zonas rurales y fronterizas.
La segunda: la respuesta del Estado fue rápida, articulada y eficaz, algo que no siempre ha ocurrido y que hoy debe reconocerse.