
Tijuana.- A comienzos de la década de los noventa, Colombia atravesaba uno de los periodos más complejos de su historia reciente. El conflicto armado, el narcotráfico, la crisis institucional y la violencia cotidiana marcaban la vida en ciudades y regiones enteras.
En ese contexto convulso nació “El Expreso del Hielo”, una legendaria gira itinerante de 1993 en la que Manu Chao y parte de la banda Mano Negra, junto con artistas de The French Lovers y Royal Deluxe, recorrieron ese país en un tren de carga convertido en escenario.
Este proyecto cultural atravesó durante 45 días vías férreas abandonadas, ofreciendo conciertos gratuitos de rock y teatro en ciudades consideradas “zonas rojas” como Aracataca, Barrancabermeja y más, en medio de caóticas aventuras.
Organizado entre diciembre de 1993 y enero de 1994, el tren, conocido también como “De Hielo y Fuego”, buscaba llevar música y espectáculos gratuitos a zonas de Colombia donde la violencia había impuesto el silencio, conectando Santa Marta con Bogotá.
Avanzó por ciudades y poblaciones como Santa Marta, Aracataca, Bosconia, Barrancabermeja, La Dorada y Facatativá, territorios golpeados por la presencia de grupos armados, el desplazamiento forzado y la ausencia del Estado.
En cada parada, los vagones se transformaban en escenarios improvisados y puntos de encuentro. No había filtros ni protocolos: la música sonaba al aire libre, convocando a comunidades enteras que se acercaban con curiosidad, desconfianza y, entusiasmo.
Según los testimonios que se tienen de ellos, la aventura fue extrema: el tren se descarriló múltiples veces, hubo condiciones higiénicas difíciles y los artistas enfrentaron retos constantes, convirtiéndose en un acto de fe y resistencia.
A pesar de pasar desapercibido para la mayoría en su momento por la situación social del país, el viaje inspiró el álbum ‘Casa Babylon’ de Mano Negra y el libro ‘Un tren de Hielo y Fuego’ de Ramón Chao, padre de Manu.
El Expreso del Hielo rompió con la lógica tradicional de las giras musicales. La música funcionó como un lenguaje común que, aunque no resolvía los conflictos, abría espacios de respiro y diálogo en medio del caos.
Más allá de todo el significado y lo simbólico de la gira, este viaje también es considerado el final de una era para la mítica banda Mano Negra y el inicio de la faceta más aventurera de Manu Chao, que continúa hasta hoy en día.



